
Era uno de esos días en los que te invade una sensación inexplicable, incomprensible, irremplazable. Esa que te llena de dudas, de intrigas y de una constante curiosidad hacia un no sé qué irremediable. Me moría por encontrar algo que llamara mi atención y me hiciera olvidar lo que realmente estaba sintiendo. De pronto encontré en internet un test de esos que suelo responder cuando no tengo qué hacer o por simple diversión. Se trataba de números y colores asociados a la buena o mala suerte de las personas.
Siempre me ha gustado el número ocho y por azar o por destino ese fue el resultado de mi quiz. El día estuvo lleno de niños de ocho años correteando por el parque, por amigos que pasaban a octavo semestre de comunicación, por minutos que a mi ver pasaban de ocho en ocho. El día pasó entre risas congeladas, abrazos de consolación y afecto, noticias de cosas sorprendentes, comidas de buen sabor. Por último ocurrió algo tan sorprendente que estoy segura de no olvidarlo al menos por un tiempo. Haciendo el quiz me encontré con la noticia de una "matrícula amuleto". Matrícula con el número 888 que en China da buena suerte. Frente a mí antes de cruzar la calle hacia mi edificio me encontré un carro de esa matrícula. Me desperté de un largo sueño a las 8am. Me arreglé, salí y tuve un maravilloso día de noviembre junto a mis familiares y amigos.


No hay comentarios:
Publicar un comentario