lunes, 18 de febrero de 2008

A través de mi ventana
me perdí en el paisaje de mis pensamientos.

Era un paisaje azul oscuro, frío, con una gran luz
que me llamaba.

Desvié la mirada.

Ya nada escuchaba como tú me escuchas ahora.

No escuchaba.

Todo había desaparecido a mi alrededor.

Toqué las estrellas y la luna.

Entendí que lo que me decía era desesperadamente importante.
Se alejaba de mí cada vez más.
Me a- le- ja- ba de mí cada vez más.

Hubo un sonido crujiente y un estallido de luz
con la misma rapidez con que lo digo ahora.

Todo oscureció.

(Silencio)

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